Hoy mi recién estrenado psiquiatra (ya veis, me llegó el día de enseñar el polvo que barrí durante tantos años bajo la alfombra) me preguntó: "¿Hay algo con lo que disfrute?" En el momento le dije que cuando mis compañeros me hacen reír a carcajadas después de comer... Pero me atormentó el resto del día darme cuente que no le dije LO QUE REALMENTE ME HACE FELIZ, lo único con lo que puedo llorar de felicidad... con la MÚSICA... No es que me guste la música; vivo a base de música... Lo que me hace sentir una buena canción es suficiente para querer seguir viviendo...
Hace unos meses le comenté a Dani T. que soy una garrapata musical, que me alimento de la música que le cojo a la gente que escucha música interesante. Le hizo mucha gracia jejej, pero a la semana siguiente me trajo una lista entera de "alimento". Entre esos tesorillos se encontraba esta canción... fué un flechazo. Perdí la cuenta de las veces que la escuché, pero me sigue haciendo sentir de una manera especial... La pongo alta, a oscuras, la canto, la grito... y me siento feliz de estar vida...
Perdón señor psiquiatra, en nuestra primera cita y ya le mentí...
Espero que os guste aunque solo sea la mitad que a mi...
martes, 3 de junio de 2008
domingo, 1 de junio de 2008
Ella volvió a mi vida y yo al blog

Pues sí, pues sí... No desaparecí de la tierra... O por lo menos físicamente porque es cierto que la cabeza aún no sé muy bien donde me va... Pero bueno, eso lo cuento otro día...
Hoy es de esos días de "el día después": esa resaquilla, la afonía, el cansancio y los recuerdos y las dudas... Cuánto hacía que no tenía un día así! Ya no estoy muy acostumbrada...
El asunto es que tuve cena de empresa y fue muy extraño pero también muy divertido... Empecé la cena escuchando un "estás muy guapa, cambias mucho..." (se supone que me debo sentir halagada por esto?en fin...) y acabé bailando merengue con el director de informática, alquilando mi ático para el mes de agosto y casi en un concurso de miss camiseta mojada con una delegada comercial...
De vuelta a casa a la hora del desayuno, me quedé dormida en el metro en no sé que postura (solo que tengo un dolor de cuello tremendo) y me despertó un hombre casi al final de la línea gritándome desde la puerta "despiertaaa, despieeertaa" y se me quedaba mirando muy raro... y yo pensando, "pero porqué coño me grita desde la puerta y no antes de salir, ¿me tiene miedo? "
Llego a casa muerta de cansancio. Noto como la gente que va a por el pan para el desayuno me mira de forma extraña. Reconozco que no es raro teniendo en cuenta que la pinta que tenía no era muy buena: cara de zombi, pálida, el pintalabios fucsia en un estado un tanto extraño, la chaqueta blanca ya no lo era tanto...
Me despierto. C me riñe por no haber dado señales de vida (la tengo un poco preocupadilla ultimamente), sin voz intento decirle que no sé porqué pero me siento culpable, "sucia" y me dijo que me pegara una buena ducha y punto, que el agua purifica...
En fin... El lunes no sé porqué pero me da que va a ser un día intenso en la oficina...
jueves, 24 de abril de 2008
no sin mi almohada

Muy bien, voy a acabar el mes cumpliendo la promesa del primer post del mes... He aquí mi historia de amor con mi almohada...
Normalmente la Asociación de Amas de Casa se limitaba a ofrecer cursos para que los hijos de dichas Amas estuvieran bien entretenidos y que alguno destacara sobre otro para que su madre pudiera presumir hasta aburrir a sus "amigas". Pero un día se produjo la sorpresa. Todas recibieron en sus casas ese sobrecillo salmón de siempre pero con la extraña noticia de que iba a ir al local una psicóloga para hablar de cómo tratar a los hijos y responder las dudas e inquietudes maternales...
Era una apuesta arriesgada, pues por aquellos tiempos decirle a una madre que podía ser que estuviera haciendo algo mal en la educación de sus retoños y que aún por encima se lo dijera una psicóloga, es decir, ¡una que trata a los locos!, era casi un insulto...
Pero para sorpresa de todas, a las Amas les picaba la curiosidad y acudieron un buen número de ellas. Entre dicho aforo se encontraban mi madre y sus "amigas".
De la charla que dio la pobre mujer al frente de semejante hazaña, ninguna se enteró, porque la verdad, a lo que ellas venían era a escuchar las preguntas que hacían otras para cotillear después sobre lo que dijeran.
LLegó el esperado momento de las preguntas y una valiente se decidió a preguntar... Estaba preocupada por su hijo. Temía que fuera un obseso o un vicioso porque siempre iba a todos lados con su almohada. En un principio la pobre de la Ama en cuestión estaba muy preocupada, pero pronto su cara pasó de la preocupación a la vergüenza en cuanto empezó a escuchar las risillas por lo bajo de las demás (entre ellas las de mi madre). La psicóloga la calmó diciéndole que no era preocupante pero eso ya no lo escuchó ni ella ni las demás... ya tenían cotilleo!
Pero sabéis, un principio básico de sociedad es que uno no se debería reír de las "desgracias" ajenas... Y mi madre se había olvidado de este principio, hasta que... Cierto día empezó a fijarse más en su hija pequeña.
- pero Senda, ¿adónde crees que vas con la almohada?
-voy a ver los dibus maaaa...
Ese día no le dió mucha importancia, al fin y al cabo es normal que una niña de 6 años tenga esos caprichos y Senda aún más porque con lo peculiar que salió la niña...
Pero el asuntó cobró otro cariz cuando seguía viendo los dibus con la almohada, jugando con su hermano con la almohada, pintando con la almohada, protestando cuando se despertaba para que desabrazara la almohada, pretendiendo cenar con la almohada... y el colmo ya fué cuando se negó ir de vacaciones a casa de los abuelos de C si no llevaba su almohada!!! Qué vergüenza pasó ese día! Menos mal que los padres de C no eran del círculo de amistades y no había riesgo de vergüenza social...
Pero de repente, llegó un día en que ya no le preocupó, empezó a verlo como algo normal, además descubrió que era algo que no tenían porqué enterarse los "demás" y lo aceptó como parte de ella. Ahora ya saben todos que cuando Senda se muda a algún lado y hay que ayudarle con la mudanza hay que dejar sitio para SU almohada que se va con ella como siempre.
Sólo hubo una vez en la que no la pudo llevar pues la cama del piso donde iba a vivir era de otro tamaño y había que comprar una nueva...
Tras años de normalidad, MamádeSenda volvió a pasar mucha vergüenza mientras Senda, ante el asombro de la dependienta, probaba todas las almohadas de la tienda abrazándolas, poniendo caras de felicidad o desagrado, apoyándolas en la pared...
Seguramente fue por ese día por lo que cuando hubo que comprar ahora almohadas para las camas de la nueva casa de MamádeSenda, ésta no le dijo nada y las compró ella sola. El problema vino cuando Senda, pese a intentarlo, no fue capaz de dormir con esa almohada, que por mucho que fuera la más cara y la mejor del mundo mundial no era "la elegida".
En fin, tal y como os había dicho, tengo un apego especial a mi almohada y me sigue allí a donde voy. Siempre conmigo, siempre fiel, dándome cariño, descanso, secando mis lágrimas y dándome calorcito en la barriga cuando me duele... Ay cariño... cómo te quiero...
Este fin de semana me voy a casa de mi madre y tengo ganas... pero no está ella! (Los de los aviones, que son unos incomprensivos...) Así que acabaré el mes con mucho sueño atrasado que recuperaré en el famoso puente de mayo en el que creo que seré la única persona que se quede en esta ciudad... No os preocupeis, la cuidaré bien... mientras sueño... ;)
domingo, 20 de abril de 2008
Con ella fue distinto a las otras veces...
Nada más entrar en la consulta vuelvo a reafirmarme en que no encajo en muchos de los básicos de mujer... Como por ejemplo en el de "la mujer española nunca mea sola", yo nunca fuí en patrulla al servicio y si el de chicas estaba ocupado, tapaba la nariz y me metía en el de tíos (un día casi me pegan unos desesperados). Tampoco me gusta ir de compras acompañada ni, como ya tengo comentado, me gusta en exceso el chocolate...
Pues bien, entro en la consulta chic con música pedante (¿quién eligirá la música de las consultas?) y como siempre todas están acompañadas de su madre o de su pareja y yo soy la única que está acompañada de su libro...
A ver, cuando estás embarazada me parece lógico que quieras que te acompañen por eso de ver las ecos y poder compartir todo lo que te van diciendo poco a poco. Pero cuando vas a una revisión normal... ¿para qué necesitas que te acompañe alguien? Solo le pedí una vez a un novio que me acompañase para no aburrirme porque sieeempreee se retrasan, pero al final lo pasé peor porque me sentía mal por hacerle pasar por ese aburrimiento.
Tras esperar un siglo me llama una enfermera vestida de rosita, ya se sabe que hay que dejar claro que este es un territorio de mujeres. Pues vale.
Entro en la consulta y cual es mi sorpresa cuando me encuentro que mi nueva ginecóloga es ¡¡¡¡Chavela Vargas!!!!
Me pregunta y me mira con desconfianza (¿hay alguna asignatura en medicina en la que te enseñen a desconfiar siempre de tus pacientes y tomarlos por tontos?). Tras darme una charla en la que me trata de niña tonta de trece años y me dice las cosas con esa rotundidad tan característica de ella, me dice que tengo que hacer mil pruebas. La enfermera rosita me aclara con voz dulce (será para contrastar la aguardentosa de Chavela) que seguro que no pasa nada pero por si acaso, ¿sabes? (y para cobrar vosatras más, no te jode...).
Me hacen prueba de embarazo y sale negativa (ya sería el colmo que no fuese así...) pero el momento complicado fue cuando Chavela se empeñó en que viera bien que sólo había una rallita, "ves, ves, ves, no está embarasada", "estupendo, pero como me acerque el aparatito un poco más ya no lo voy a ver sino que voy a esnifar mi propio meo".
La conclusión es que estoy pendiente de un montón de pruebas y con la noticia de que mi me quedo embarazada mi útero me las hará pasar muy putas, lo cual ahora no me preocupa, pero en un futuro me gustaría ser madre y no sé si el miedo al dolor será más fuerte que ese deseo... Qué complicada es la naturaleza humana...
En fin, que para mi nunca fue traumático ni nada por el estilo la visita al ginecólogo, pero está claro que con Chavela es toda una experiencia...
Pues bien, entro en la consulta chic con música pedante (¿quién eligirá la música de las consultas?) y como siempre todas están acompañadas de su madre o de su pareja y yo soy la única que está acompañada de su libro...
A ver, cuando estás embarazada me parece lógico que quieras que te acompañen por eso de ver las ecos y poder compartir todo lo que te van diciendo poco a poco. Pero cuando vas a una revisión normal... ¿para qué necesitas que te acompañe alguien? Solo le pedí una vez a un novio que me acompañase para no aburrirme porque sieeempreee se retrasan, pero al final lo pasé peor porque me sentía mal por hacerle pasar por ese aburrimiento.
Tras esperar un siglo me llama una enfermera vestida de rosita, ya se sabe que hay que dejar claro que este es un territorio de mujeres. Pues vale.
Entro en la consulta y cual es mi sorpresa cuando me encuentro que mi nueva ginecóloga es ¡¡¡¡Chavela Vargas!!!!
Me pregunta y me mira con desconfianza (¿hay alguna asignatura en medicina en la que te enseñen a desconfiar siempre de tus pacientes y tomarlos por tontos?). Tras darme una charla en la que me trata de niña tonta de trece años y me dice las cosas con esa rotundidad tan característica de ella, me dice que tengo que hacer mil pruebas. La enfermera rosita me aclara con voz dulce (será para contrastar la aguardentosa de Chavela) que seguro que no pasa nada pero por si acaso, ¿sabes? (y para cobrar vosatras más, no te jode...).
Me hacen prueba de embarazo y sale negativa (ya sería el colmo que no fuese así...) pero el momento complicado fue cuando Chavela se empeñó en que viera bien que sólo había una rallita, "ves, ves, ves, no está embarasada", "estupendo, pero como me acerque el aparatito un poco más ya no lo voy a ver sino que voy a esnifar mi propio meo".
La conclusión es que estoy pendiente de un montón de pruebas y con la noticia de que mi me quedo embarazada mi útero me las hará pasar muy putas, lo cual ahora no me preocupa, pero en un futuro me gustaría ser madre y no sé si el miedo al dolor será más fuerte que ese deseo... Qué complicada es la naturaleza humana...
En fin, que para mi nunca fue traumático ni nada por el estilo la visita al ginecólogo, pero está claro que con Chavela es toda una experiencia...
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