domingo, 6 de abril de 2008

recuérdame como "el gilipollas de los cojones"

-Hombre J, ¡tienes gafas!
-sí, desde ayer jeje- en la cara se nota que la apreciación de mi jefilla le encantó. Tanto que aunque ya se iba del trabajo dió marcha atrás para profundizar en el tema...
-Pues te quedan bien, pareces más listo- ¿cuando te dicen esto se supone que es un cumplido?.
-Pues no es por quedar bien, es que no veía una mierda que tengo 2 diotrías y pico.Y claro, yo sé que tu eres la Jefilla, tú Pablo y tú... bueno a ti no te conozco y seguramente tú a mi tampoco (ahí se equivocaba...). Pero del resto fatal y llegaba a casa con un dolor de ojos como cuando tienes el aparato tieso mucho tiempo. Ya me entiendes eh...-codazo a Pablo de colegueo machonil.
-Ah, entonces tu eres de los que va en el coche con mirada de intriga y pega los volantazos cuando llega al cruce, ¿no? jeje
-¡Pues sí! Es que sin ver eres tan gilipollas que lo tienes grabado debajo de los cojones jeje. Bueno, ¡me voy!

Y con esto nos ponemos todos a apurar el chollo de última hora para sumergirnos en el fin de semana de una dichosa vez, que la semana en el trabajo estuvo caldeadilla...
Acabo pronto porque tengo reunión del proyecto del master y al salir por la puerta me encuentro con J y Diego sentados en un coche. Hace una temperatura que en Galicia es de pleno julio, ¡cuánto necesitaba un poco de sol! Instantáneamente una sonrisa enorme dibuja toda mi cara ,(¿cómo no van a ser más felices en el sur?)
-Buen fin de semana chicos
-¡Hey!¿Cómo te llamas?- Me pregunta J con otra sonrisa de oreja a oreja.
-Senda.
-Muy bien Senda, pues yo soy J
-Ya lo sabía, yo jugaba con ventaja- y pongo una cara picaruela que por lo visto les encanta...
-Jejeje, con ventaja sí... Pues ya sabes Senda, yo soy J, el gilipollas (en esto se tapa los ojos) de los cojones (y me señala la zona por si no sé cuál es...)- A todo esto, Diego alucinado porque como no estuvo en la escena anterior no entendía nada...
A esto... ¿qué respondes a alguien que quiere que te acuerdes de él como el gilipollas de los cojones? La opción fue:
-Vale, me acordaré. Venga, pasarlo bien el finde, ciao.
Me di la vuelta y seguí andando con la certeza de que se quedaban hablando de mí...

viernes, 4 de abril de 2008

no nací para...

Hace unos días mi jefilla me preguntó: "Senda, ¿dónde te ves dentro de tres años?". Como respuesta le regalé una cara pez de las que hacen historia... ¿Dentro de tres años? No sé que será de mi vida dentro de cinco meses, ¿y lo voy a saber dentro de tres años? Puff... Ella lo interpretó rápido y me dijo que ella no me veía en ningún sitio, que cree que tardaré mucho tiempo (años) en aclararme y estabilizarme en un sitio y en una cosa... Y la verdad es que tiene razón. A día de hoy son muy pocas las cosas que tengo claras en mi vida y en consecuencia son muchas las preocupaciones que me asaltan a veces y es entonces cuando tengo esa sensación tan incómoda. Esa sensación en la que parece que algún plástico está achuchando todos mis órganos y parece que todo se descompensa, que me cuesta más respirar, comer, latir... Un descontrol total...
Pero bueno, por lo menos tengo clara una cosa que me ayuda a no frustrarme ni preocuparme tal y como le pasa a mucha gente. Tengo claro que no nací para ser rica (económicamente hablando claro... jeje). No sé, hay muchas cosas que me lo demuestran. Por ejemplo:

  • -no me gusta que me regalen cosas caras.
  • -me parece absurdo gastarme altas cantidades de dinero en ropa, complementos o joyas. A menudo la única diferencia en una marca y estoy más que convencida que no necesitas algo caro para ser elegante, creativa o lo que te apetezca.
  • -no me gusta la cocina esta en que te ponen un "algo" en el plato del tamaño de una nuez, que vete tú a saber que miles de ingredientes sospechosos tienen (oro, flores,.. pero bueno!). Y lo más simpático es que conozco a gente que dice que esta comida es un placer y tal y cual pero después de una de estas selectas cenas llegan a casa y se preparan unos huevos con patatas fritas...
  • -no me gusta el vino.
  • -no me gustan las casas muuuuuuuuy grandes. Cuando mi madre compra el Hola y veo a la pareja rica de turno enseñando su casa-palacio con tanto orgullo yo me pregunto, ¿para encontrarse por casa utilizan walkie-talkies?¿O acaso es que es un matrimonio que ya no se soporta y lo de tener una casa en la que no se encuentran más que en las divinofiestas les ayuda a soportarlo mejor?
  • -Aquí en Madrid duermo en un colchón que debió de ser el modelo siguiente al colchón de Heidy y con mi almohada de toda la vida (tengo una relación especial con las almohadas pero eso lo dejo para otro post jeej) y la verdad es que duermo muchísimo mejor que en el colchón superbuenocaro y la mejor almohada del mundo mundial que me compró mi madre para cuando voy a dormir a su casa.

Y bueno, como estos otros tanto ejemplos. La verdad es que con los tiempos que corren me siento muy orgullosa de ser así, de no necesitar y desear más de lo que tengo. Por supuesto siempre hay ese algo de "si tuviera dinero me haría esto o comprarí esto otro o viajaría a tal lugar", pero no me angustia lo más mínimo. Como más o menos dijo no se quién: "la base de la felicidad es conseguir ser feliz con lo que se tiene y no con lo que gustaría tener." Lo que no quiere decir que no debamos tener ambiciones y sueños, simplemente que no hay que amargarse por lo que no se tiene, creo que disfrutando y valorando lo que se tiene, dándole menos importancia a las cosas que dependen del dinero, se puede vivir mejor. Lo que venga a más, ¡bienvenido sea!

viernes, 28 de marzo de 2008

soy mar

El día que me robaron el portátil empezó una nueva etapa para mí, o quizás la que ya había empezado trazó un nuevo y extraño rumbo. Tan extraño que a veces tengo una sensación tan real de no estar en viviendo algo real...
Por un lado no paran de sucederme cosas extrañas...
En el metro:
  • un día estoy leyendo y de repente una chica empezó a acariciarme el pelo como quien acaricia a su peluche más preciado...
  • Otro día me detiene el inspector por culpa de que me estafaron en un estanco con el bono transporte...
  • Una mañana en la que el metro estaba abarratado (como siempre) se obró el milagro por el cual conseguí un asiento. Saco mi libro gordo de petete y me pongo a leer concentrada. Parada "Ronda de la comunicación". Noto algo raro. Levanto la vista y veo como un chico se dirige corriendo hacia mi. Coge mi mano y tintinea sus dedos sobre mi palma, me dice algo en un idioma que desconozco con una sonrisa de oreja a oreja y sale escopetado porque se cerraba la puerta. La gente me mira desconcertada. Yo los miro a ellos. De repente, todos a la vez, hacemos como si no pasara nada.
  • Tras un día horrible de estos en los que me encuentro tan agotada psíquicamente que me pongo medio enferma un señor tirado en el suelo empieza a vomitar sangre espesa (hemorragia interna). Como mi grado de empatía es superlativo empecé a sentir "su dolor" y cada vez me encontraba peor y peor... Menos mal que pronto llegó un médico y los guardias pero poco podrían hacer...
En el trabajo:
  • Me desaparecen cosas. Soy despistada pero juro que ciertas cosas desaparecieron. Algunas volvieron aparecer, otras no... Pero mi jefa se está empezando a cansar de mí... Y yo un poco de ella para ser sinceros...
  • Siempre noté mucho la "energía" que desprende la gente. No penseis que me creo con poderes o algo por el estilo jeje. Simplemente noto energías. Mi jefa me dice que es esa intuición lo que me hace buena para seleccionar personal. No soy capaz de describirlo mejor... Y estas últimas semanas hay una energía nueva por la oficina, que la percibo especialmente y que no se describir ni entender qué es y me confunde muchísimo...
Viajes:
  • Subo al avión. Pienso sin venir a cuento "estoy segura de que alguna vez el avión en el que esté no podrá volar por culpa de las interferencias ". Tras 15 minutos intentando despegar el comandante nos comunica que el avión se averió sin posibilidad de arregló por culpa de interferencias, que vamos a desembarcar. Y tuvimos que esperar una hora en la puerta de embarque. A mi lado sentado el presidente del Real Madrid. Impasible. Aburrido. (¿este tipo de gente no se supone que siempre están rodeados de personas y subordinados?). Quiero un helado. La máquina se traga mi dinero. Necesito un helado. La típica cafetería estafadora me cobra 2 euros por un helado roto y resesísimo.
Libro:
  • Tengo encargado un libro de comunicación. De estos que yo llamo "libros de los de estudiar". Pero entro en la Fnac y siento repulsión por el tema... No lo pienso pienso porque en el fondo sé que se debe a mi confusión laboral. Invento una excusa con mi mejor cara para decir que ya no lo voy a coger. Intento recordar el título de un libro del que habló un día Tam... Umm... Senda haz memoria... Umm... Imposible... Me cargo con 3 libros de temáticas totalmente diferentes por ser incapaz de decidir lo que quiero. Aspecto extrapolable al resto de mi vida en estos momentos. De repente me paro delante de un libro. Me atrae y no sé por qué. Ni siquiera leí el resumen. No me suena. No me gusta el título. Lo voy a comprar. Dejé los otros 3 y me llevé mi libro de un japonés. Un libro cuyo protagonista se me hace cercano por su confusión, por ser usado por los demás, por vivir una irrealidad forzada sin ni siquiera darse cuenta de ello... Le pasa algo que no logra comprender.
Robos:
  • La cazadora marrón, las llaves de casa,... Odio tener que vivir con la máxima de "desconfía y acertarás". Va contra mi naturaleza, pero está claro que tengo que esforzarme... Tengo que esforzarme por aclararme lo que quiero, por conseguir ser más egoísta, por aclarar lo que siento, lo que se me da bien, lo que me gusta, hacerme valer. Tengo que aprovechar lo que aprendí a base de golpes para ser fuerte no para confundirme y perder el tiempo. No puedo pasar tanto tiempo en esta nube extraña porque el tiempo corre, nunca se para...
El tiempo:
  • Creo que ya tengo comentado que desde que mi padre enfermó perdí el contacto con la realidad temporal. No soy capaz de decir si el tiempo me pasa muy rápido o muy lento. Parece que estoy viviendo en unidades temporales diferentes a días, semanas, meses y años... Apenas recuerdo al padre que tenía hasta que enfermó (la mente es sabia) y los 17 meses que vivimos esa lucha infernal se me antojan indefinidos en el tiempo. No soy capaz de especificar cuánto tiempo fue... ¿Y ahora? Pues algo parecido...
Amigos:
  • Llevaba una temporada de parón en mi función básica y de golpe tengo 12 horas al día de chollo. El 90% de mis amigos me tienen de oreja útil. Me gusta escuchar a la gente. Siempre me gustó. Aprendo y me siento mejor cuando veo que mis palabras les calman o aclaran o que simplemente se sienten aliviados al contar sus cosas. Pero cuando te pasas todo el día en el mismo plan (hasta escucho los problemas del marido de mi jefilla) te acabas sintiendo utilizada y esa vocecilla jodida empieza a decir " vaya amigos... por qué no te llaman con tanto asiduidad cuando hacen algún plan o fiesta o para dar un paseo o te hicieron caso cuando la soledad te deboraba? Esos no son amigos de verdad; pero si quitas a estos... ¿tienes alguno entonces?" Vaya mierda de vocecilla...
  • Me dice la rubia:"ay Senda, estoy hasta el culo de que la gente sólo se preocupe de su mundo y le importen sus cosas y no vean que yo me hundo y necesito que me hagan más caso y piensen algo en mí" Y le dije "date cuenta que es parte del ser humano la necesidad de hablar de nosotros mismos y de que nos hablen de nosotros. A todo el mundo le gusta y lo necesita. El problema radica cuando se necesita en exceso. Pero todos pecamos, en cierta cantidad, de eso." Pero realmente quería decirle "¿no te das cuenta que tú haces lo mismo?En 5 meses no me preguntaste una sola vez qué tal me va o cómo me siento y la última vez que hablamos por teléfono te quedaste dormida cuando tras escucharte una hora empezaba a contarte yo alguna cosilla?"... Pero eso no era lo que ella quería escuchar, lo que necesitaba leer...
Papá:
  • Estaba contenta porque pensaba que había avanzado mucho en mi duelo, pero desde el día de mi cumpleaños, desde ese día tan triste, pasé un mes en que el recuerdo de los últimos meses me acechaba en todos lados... El momento en que le pedí que dejara de luchar y se murió a mi lado. Su último paseo. Su último crucigrama. El día que me pidió que fuera yo quien le cepillase los dientes y no mi hermano. Sus últimas bromas. La última y dura pelea. Sus gritos desgarrados por la noche que me hacían temblar en cama y sentirme cobarde y furiosa. Su última y primera vez que me dijo que me quería...
  • No tengo fe, no soy capaz de creer en nada... Pero es tremendamente cierto que en cierta medida no se murió.
Pese a todo esto y algo más (como que por ejemplo vuelvo a tener problemas con mi cuerpo) estoy especialmente animada. No lo sé explicar, pero tampoco le quiero dar muchas vueltas. A veces estropeamos las mejores cosas por pensarlas demasiado... Pero canturreo, pego palmaditas cuando algo me sale bien, tengo ganas de dar abrazos, mimar y ser mimada. Hice postres para los compañeros del trabajo y del master y estoy rompiendo barreras obligándome a no tener miedo a conocer gente nueva y a hacer cosas. Sonrío mucho y aprecio de manera especial cada vez que me rio con ganas (que tengo la suerte de que es así casi todos los días que como con mis compañeros). Pablo no para de preguntarme: "¿pero Senda qué te pasa, te tocó la lotería o estás enamorada? ". A lo que siempre respondo que no estaría mal, que a lo mejor me pasa mañana... Y es que nunca se sabe...

Conclusión... Me siento mar.

martes, 18 de marzo de 2008

pseudoliberales

Ayer estuve hablando de tolerancia e hipocresía, dos términos que suelen ir unidos cada vez en más gente. No acabo de comprender a las personas que se van de "liberales" o progres y en un fondo, ni siquiera muy hondo, tienen mucho veneno...
Tal y como me suele suceder me vino a la mente una canción, un vídeo... No es que se corresponda con lo hablado porque el vídeo es más bien de intolerancia, pero es el que me "atacó"...

" Nuestros prejuicios nos encierran, nos achican la cabeza, nos idiotizan; y cuando estos prejuicios coinciden, como suele suceder, con la convención mayoritaría, nos convierten en cómplices del abuso y la injusticia". Rosa Montero